Siempre hay un tiempo

Siempre hay un tiempo donde sentarse a reflexionar, mirarse al espejo que nos cuenta la verdad de la luz que nos moldea e ilumina. Siempre hay un tiempo donde el viento cambia de dirección, una brisa fresca que nos susurra el nuevo instante. Hace falta sentarse, mirar si la energía es suficiente para llegar y saber para cuentos pasos nos da. Siempre hay un tiempo donde el propio tiempo te reclama. En el tumulto, en la manada, perdidos y encontrados por otros. Navegamos. Hay que sentarse frente al espejo. Cae la tarde, se precipita el ocaso y aun te quedan los pasos que no usaste. La brisa es tibia y anuncia lluvia. Los brotes verdes, incipientes, se adueñan del tiempo.

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